Tejedores Rurales Independientes Andinos
De alguna manera, y afortunadamente, el tejido artesanal, transmitido de generación en generación, aún tiene vigencia en nuestros días, a pesar de los avances tecnológicos. Sus realizadores entienden que su arte tiene raíces milenarias, lo que los llena de un inmenso orgullo, aunque su objetivo fundamental sea el de tener un trabajo sustentable.
Distintos y numerosos factores han hecho que varios pasos en el proceso de elaboración de una pieza artesanal hayan sido eliminados, como por ejemplo, el uso de tintes naturales, o el hilado manual (ya sea con huso o rueca). Esto ha resultado en una mayor productividad, debido a que lleva menos tiempo realizar cada pieza, pudiendo así vender más. Pero, por suerte hay tejedores interesados en no perder el conocimiento ancestral sobre las técnicas de tintura e hilado e intentan mantener estos procesos vivos a través de su arte, aunque eso cueste más trabajo, tiempo y dinero.
 Las culturas nativas del territorio del Noroeste argentino (principalmente territorio actual de las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero), del denominado Período Temprano (del 600 a.C. y 650 d.C), posteriores al período cazador - recolector, ya utilizaban y demostraron un alto desarrollo en materia de tejidos en telar. Estos tejidos surgieron a partir de una necesidad práctica de abrigo, aunque luego se integró a usos, costumbres y creencias, enriqueciéndose desde la técnica, el arte y lo supremo.
Así entonces, la misma tela según como se use, resuelve, identifica y cuenta, quien y para qué las usa, qué pide, qué honra y que agradece. El diseño acompaña, identifica y determina: los oficios, pertenencia social, estado civil y a qué región geográfica pertenece. De nómadas a sedentarios, el tejido evolucionó respetando siempre su origen. Estas prendas tejidas y confeccionadas a mano reflejan al hombre de la montaña, que desde tiempos ancestrales resuelve sus necesidades con los elementos naturales de su entorno como las plantas, animales y minerales.
Originariamente se empleó para hilar la lana de vicuña, alpaca, guanaco y llama. Tras la llegada de los españoles se expandió el uso de la lana de oveja. La vicuña y la alpaca se han convertido en animales en peligro de extinción, debido a la caza indiscriminada para obtener su fibra, la más suave (y por ende la más costosa) de origen animal. Hoy, éstas prendas se siguen confeccionando (mayormente con lana de oveja y de llama), según estas técnicas ancestrales y se incorporan a la vida urbana. Sin duda, el tejido en telar es un arte que ha recibido el impacto de las conquistas incaica primero (aprox. 1400), y posteriormente la conquista española y que hoy sigue vivo gracias, en parte, a los artesanos con quienes tenemos el privilegio de trabajar.
Procesos
ANIMALES: Llamas y ovejas domésticas del Noroeste Argentino.
ESQUILADO: Entre la primavera y el verano.
CARDADO: A mano para remover impurezas.
LAVADO: A mano en los ríos cercanos.
SECADO: Bajo el sol seco del Noroeste.
HILADO: Proceso manual, según técnicas ancestrales. Con huso y/o ruecas manuales.
TEJIDO: Varios tipos de telares son utilizados para tejer los diversos textiles andinos.
TEÑIDO: Pigmentos naturales extraídos de plantas y minerales del Noroeste argentino son utilizados para obtener una gama increíble de colores. También se utilizan anilinas industriales.
DISEÑO: Existen múltiples diseños de los distintos períodos históricos, donde cada pieza es realizada segun las técnicas y diseños del período que representa.
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